Recuérdame de qué está hecha la vida

Hoy el gran Robe Iniesta se coló en mi día y dejó latiendo una frase como un martillo percutor:

“Recuérdame de qué está hecha la vida.”

Supongo que la vida está hecha de cosas muchísimo menos épicas de lo que imaginamos.

De repeticiones.

De hábitos que terminan convirtiéndose en identidad.

De decisiones pequeñas que parecían no importar hasta que un día miras atrás y descubres que te construyeron entera.

Está hecha de contradicción.

De libertad y refugio.

De personas que llegan demasiado pronto, demasiado tarde o exactamente cuando tenían que llegar.

Está hecha de cuerpo.

De sueño acumulado.

De dopamina barata.

De hormonas, miedo, ego, hambre, rutina y deseo disfrazado de destino.

Y también de cosas imposibles de medir.

De una canción que te encuentra en el momento exacto.

De una sonrisa que cambia un día entero.

De conversaciones simples que terminan moviéndote el suelo durante años.

Quizá por eso la vida rara vez se siente como una gran historia.

Yo la siento como una acumulación de instantes confusos que solo desde lejos parecen tener sentido.

Como dice Sophia Filo:

“No lo sabe, no lo sabe nadie.

Solamente andando vas a sobrevivir.

Y aunque uno ame los grandes finales, a veces sin cierre hay que aprender a seguir.”

Y quizá esa sea la única verdad que existe.

—Vanesa Silva